RAPTO, SECUESTRO Y MUTILACIÓN METÓDICA DE LOS JÓVENES

RAPTO, SECUESTRO Y MUTILACIÓN METÓDICA DE LOS JÓVENES. ¡DE ESO VIVES, PROFESOR!

pedritoCharla de Pedro García Olivo en Bizkaia, destemplada, contra los amigos del asentimiento y de la moderación, muchos de los cuales ejercen de educadores mercenarios, alegando cínicamente que dan clases para contribuir a la transformación de la sociedad…
Se ha fijado para el día 20 de enero, en el seno de las jornadas “Soberanía del Saber”, que se celebrarán, del 18 al 22 en Bizkaia.
Para esas fechas quizás esté ya en el mundo “Nada que salvar”, obra editada en Barcelona por el colectivo “Bauma”, que integra “El irresponsable” y “El enigma de la docilidad”. Copiamos “Empieza la tragedia”, prólogo de ese volumen doble.
EMPIEZA LA TRAGEDIA
(A modo de prólogo)
“Nada que salvar” es una expresión equívoca, ambigua como la luz de la noche…
1)
“Nada que salvar” porque ya no toleramos ninguna actualización de la figura del Redentor, no admitimos más benefactores estusiásticos y nos sobran todos esos auxiliadores conmiserativos, de profesión o vocacionales, que se consagran a Lo Social a veces para asegurarse un sueldo y otras bajo las redes de la ilusión o del engaño. Ya hace años que Iván Illich manifestó, casi encorajinado, esta desestimación de todos los hipócritas sonreidores que se denominan “amigos de la Humanidad” y caen sobre el otro como aves de presa, imponiendo su filantropía, rentabilizándola, parasitando la causa ajena, reconduciéndola hacia el Estado o hacia la política organizada, pedagogizando siempre. El inicio y el final de su célebre conferencia de 1968 lo decía todo: “Al diablo con las buenas intenciones” y “no nos vengan a ayudar”, respectivamente.
La antipedagogía, esa sangre que corre por las venas de “El irresponsable”, no es solo una crítica radical de toda forma de Escuela. Deviene, en última instancia, como una denegación absoluta de todas las figuras del despotismo y del dirigismo moral e intelectual. Porque la “disposición pedagógica”, que se cifra en la voluntad sostenida de incidir, de intervenir, sobre la consciencia del otro, sobre la subjetividad de los demás, alegando cínicamente que tal influjo sistemático se ejerce “por el propio bien” del invadido, acompaña desde la Modernidad a todas las antropotécnicas, estatales y para-estatales, empeñadas en la reinvención del ser humano, y sustenta el muy “ilustrado” proyecto eugenésico de una reforma moral y caracteriológica de las poblaciones. De ahí que la crítica antipedagógica no solo rechace la función social y el perfil psicológico del Profesor, sino que también impugne la pretensión de majestad del Juez, del Médico, del Legislador, del Político, del Educador Social, del Periodista,…
“El irresponsable” aparece, así, como un grito de dolor, exclamación de angustia que adquiere hoy una pertinencia casi estremecedora, porque estamos a punto de morir de pedagogía… Pedagogía en tiempos de guerra. Pedagogía al gusto del Demofascismo. Cuando todas las luchas desembocan en la defensa del Estado del Bienestar, del Estado Social de Derecho, ese “dulce Leviatán” armado hasta los dientes de pedagogías blancas, atañe a los irresponsables dar la espalda al repartidor de caramelos, cerrar los oídos a la cháchara ciudadanista y emprender la Fuga como se empuña un arma. Y la Fuga se resuelve, entonces, como un desacobardado, y a menudo desatinado, lanzar piedras contra el principio de realidad capitalista —arrojar cascotes, por tanto, contra lo que somos, mientras nuestros pasos nos conducen a un margen donde deconstruirnos.
2)
“El irresponsable” se hace cargo, pues, del título de esta obra en su acepción más amable. Pero “El enigma de la docilidad” atiende a su segundo sentido, acerbo e inquietante: ¿Y si, por fin, no hubiera “nada que salvar” porque, a estas alturas de la historia, ya es demasiado tarde? La teoría del Demofascismo, en torno a la cual se vertebra la obra, puede valorarse como una documentación del pesimismo y hasta como una epifanía de la desesperación. Parece decirnos, con Emil Cioran, que “el experimento Hombre ha fracasado”, que nos preside una providencia negativa. Si el “policía de sí mismo” se corresponde ya con la forma de consciencia mayoritaria, si ese perfil psico-político aspira de verdad a la exclusividad, a la totalidad, pudiéndose hablar de la emergencia y endurecimiento de la Subjetividad Única, un mismo tipo de alma, de ser, de sujeto, a penas sí superficialmente diversificado a lo largo y ancho de todo el planeta, si eso es así, y el paisaje humano ha quedado homogeneizado para siempre, sancionando el exterminio planetario de la alteridad cultural y psicológica, entonces ya es verdadermente tarde para todo y nada ni nadie podrá nunca salvarnos de nosotros mismos.
Que el expansionismo (militar, económico, cultural…) y la docilidad casi absoluta de las sociedades son rasgos que el nuevo despotismo occidental comparte con los fascismos históricos constituye una evidencia clamorosa. Que, en ambos casos, la Diferencia se persigue y se anula (ayer por aplastamiento y hoy mediante la “integración”) es una circunstancia terrible sobre la que ya nadie alberga dudas. Que el Demofascismo en consolidación dulcifica las posiciones de poder y de autoridad, y procura convertir al objeto de la dominación en sujeto-objeto de la misma (el estudiante como auto-profesor, el obrero como patrono de sí, el preso como auto-carcelero, el ciudadano como policía de todos los demás, el supuesto “enfermo” medicándose a sí mismo,…), es una novedad política incontrovertible que optimiza definitivamente el rendimiento de la represión. Como la buena música, la “buena represión”, la coerción del fascismo democrático, podríamos decir con R. Arnheim, no se nota, apenas hiere nuestros sentidos. ¿Nada, entonces, que salvar?
3)
Agradezco a los compañeros de Co.lectiu Bauma la iniciativa, tan arriesgada, de reunir en un solo volumen dos obras complementarias en la denuncia pero muy diferentes en los modos de expresión. “El irresponsable”, editado en el año 2000, se compuso en 1986, con un registro estilístico difícil de encuadrar, acaso filosofico-poético, mientras que “El enigma de la docilidad”, ensayo libre, argumentación teórica y exploración socio-empírica, deriva del texto-base a que se ciñó la primera presentación de aquella obra, hace ya más de tres lustros, en el seno de unas Jornadas Libertarias celebradas en Sevilla. “El enigma…” quería explicitar lo que “El irresponsable”, por su malditismo visceral y su libertad expresiva, sugería y evocaba entre tinieblas, desistiendo siempre de enunciar directamente. Pero no “tradujo” nada, no “desveló” el sentido original de dicho escrito: lo reinventó, lo recreó, lo sacó de sus casillas, arrastrándolo más allá de sí mismo y constituyéndose al final como “otra obra”, de índole sociológica y politológica.
“Tengo en cadenas a dos de los mayores enemigos del Hombre: la Esperanza y el Temor”, le dijo Mefistófeles a Fausto, en la obra de W. Goethe. “Nada que salvar”: Esperanza cero, Esperanza ausente, por tanto; y todavía menos Miedo que Esperanza… Pero es entonces, solo entonces, cuando, desesperado y temerario, el rebelde suscribe y lleva a la vida las palabras visionarias de F. Nietzsche, con las que arranca precisamente “El irresponsable”:
“Nosotros no conservamos nada, no queremos volver a nada de lo pasado,
no somos tampoco liberales, no trabajamos por el Progreso.
Otro ideal corre delante de nosotros, un ideal singular, tentador,
lleno de peligros,
un ideal que no recomendamos a nadie;
es el ideal de un espíritu que se burla ingenuamente, sin malicia,
porque su plenitud y su potencia se desbordan,
de todo lo que hasta ahora se consideró sagrado,
bueno, intangible, divino.
Con ese ideal comienza lo verdaderamente serio,
se plantea el auténtico problema, se tuerce el destino del alma,
echa a andar la aguja,
empieza la tragedia…”.
Pedro García Olivo
www.pedrogarciaolivo.wordpress.com

Comunes contra y más allá del capitalismo

El despegue del capitalismo se produjo cuando éste, por medio de cerramientos, desamortizaciones y privatizaciones de tierras que siempre habían sido comunales y trabajadas en “común”, arrebató los medios de vida y la autonomía a quienes pasarían a engrosar los ejércitos de trabajadores, dando lugar a una nueva clase social, el proletariado, formada por los desposeidos, por todas aquellas personas a las que se les arrebataron sus formas de reproducción de la vida y todos sus saberes; una nueva clase social formada por todas aquellas personas pertenecientes a las comunidades que fueron desarraigadas y expulsadas de las tierras que les habían proporcionado durante miles de años los medios necesarios para la vida y para su reproducción.

Los “comunes” por tanto evocan un potente imaginario para quienes buscamos alternativas al capitalismo que ha degradado el planeta, las relaciones entre las personas y que ha acabado con la capacidad de las personas para producir y reproducir sus vidas. Cualquier alternativa a este sistema que se ha apoderado del planeta que habitamos y del universo entero y que, en nombre de la libertad, ha esclavizado a toda la población de la tierra, debe buscar la autonomía de las comunidades humanas y la recuperación de los “comunes”.

Pero la voracidad del capitalismo no tiene límites. Si el robo de los comunes sirvió para su despegue, en la actualidad, para su perpetuación necesita arrebatar y apropiarse hasta de la idea de los comunes, ya que los comunes también pueden ser utilizados bajo la lógica del capital para crear valor y producir mercancías a menor coste y bajo la apariencia de un nuevo capitalismo vestido de socialismo autogestionario.

Una vez más, ha sido gracias kutxikotxokotxikitxutik, que hemos podido conocer un interesantísimo trabajo de Silvia Federici y de George Caffentzis titulado “Comunes contra y más allá del capitalismo“, que ha sido traducido al castellano y publicado en la revista El Apantle, Revista de estudios comunitarios. Esta es la pregunta fundamental que nos lanzan: “¿Cómo podemos prevenir la cooptación de los comunes y su conversión en plataformas desde las que la clase capitalista decadente pueda rehacer sus fortunas?

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Silvia Federici y George Caffentzis

La introducción ubica con bastante precisión la problemática que pretenden analizar:

Cada vez más, el término “común” tiene mayor presencia en el lenguaje político, económico e incluso en el inmobiliario. Derecha e izquierda, neoliberales y neokeynesianos, conservadores y anarquistas utilizan el concepto en sus intervenciones. El Banco Mundial acogió el término cuando, en abril de 2012, dictaminó que toda investigación que llevase su sello debía ser “de libre acceso mediante una licencia Creative Commons –una organización sin ánimo de lucro cuyas licencias por derechos de autor tienen como objetivo favorecer un mayor acceso a la información a través de Internet” (Banco Mundial, 2012). Incluso The Economist, un paladín del neoliberalismo, ha saludado el uso de este término a través de los elogios vertidos sobre Elinor Ostrom –decana de estudios sobre lo
común– en su obituario: A ojos de Elinor Ostrom, el mundo poseía una gran cantidad de sentido común. La gente, sin nada sobre lo que apoyarse, crearía formas racionales de supervivencia y de entendimiento. Aunque el mundo tuviese una cantidad limitada de tierras cultivables, de bosques, de agua o de peces, sería posible compartirlo todo sin agotarlo y cuidarlo sin necesidad de contiendas. Mientras otros autores hablaron de la tragedia de los comunes con pesimismo, centrándose tan sólo en la sobrepesca o la explotación agrícola en una sociedad de codicia rampante, Ostrom, con sus sonoras carcajadas, se convirtió en una alegre fuerza opositora (The Economist, 2012). Por último, es difícil ignorar el uso tan habitual que se hace del concepto “común” o “bienes comunes” en el actual discurso inmobiliario sobre los campus universitarios, los centros comerciales y las urbanizaciones cerradas. Las universidades elitistas que exigen a los estudiantes matrículas anuales de 50 mil dólares, se refieren a sus bibliotecas como “centros comunes de información”. En la vida social contemporánea, parece que es ley que cuanto más se ataca a los comunes, más fama alcanzan. En este artículo examinamos las razones detrás de estas tendencias y planteamos algunas de las principales preguntas que enfrentan hoy en día los comunitaristas anticapitalistas:
 ¿A qué nos referimos cuando hablamos de “comunes anticapitalistas”? ¿Cómo podemos crear, a partir de los comunes que nacen de nuestra lucha, un nuevo modo de producción que no esté basado en la explotación del trabajo? ¿Cómo podemos prevenir la cooptación de los comunes y su conversión en plataformas desde las que la clase capitalista decadente pueda rehacer sus fortunas?

Commons contra y más allá del capitalismo. Informa de un debate con Silvia Federici y George Caffentzis

BEYOND GOOD AND EVIL COMMONS

A vueltas con la autogestión, el cooperativismo y el comunal

Tradicionalmente el movimiento obrero ha impulsado diversas experiencias de tipo cooperativista y autogestionario. La mayor parte de estas experiencias se basan en una visión del capitalismo que tiene como centro la propiedad de los medios de producción y la explotación de los trabajadores por medio de la plusvalía. Históricamente el movimiento autogestionario se ha conformado con gestionar de forma autónoma por parte de los trabajadores la producción de mercancías. El resultado evidente es que los trabajadores se constituyen en empresarios de sí mismos para llevar a cabo un proceso productivo destinado a producir mercancías y obtener ganancias, y por tanto a generar valor y capital. Dado que la producción de estas cooperativas autogestionarias va dirigida al mercado está sujeta a las mismas leyes del mercado que cualquier otra mercancía producida en cualquier otra empresa capitalista.

La producción destinada al intercambio en un mercado competitivo, aun realizándose de forma autónoma por los propios trabajadores de forma cooperativista y autogestionada, es una forma diferente, más igualitaria, de generar valor, de convertir el trabajo en dinero y por tanto continúa fomentando un tipo de relaciones sociales mediadas por el dinero.

CECOSESOLA es una red de cooperativas venezolana que cuenta con casi cincuenta años de existencia. Es una comunidad organizada para resolver sus problemas internos sin recursos externos. Una comunidad que autogestiona su propia vida y su lucha contra el sistema de mercado, para la que su propio proceso comunitario es el mayor bien común a gestionar. Las relaciones no son mediadas por el dinero, no existen jerarquías de ningún tipo, las decisiones se toman por consenso. Caminan paso a paso. Aún no se han liberado del dinero y del mercado completamente, pero su caminar se dirige hacia este objetivo.

CECOSESOLA: vivir lo común día a día

Cecosesola: La revolución es un caldo que sólo puede cocinarse a fuego lento

Por John Holloway

Blog Rafael Uzcátegui

(Epílogo a libro a editarse en Alemania)

La revolución es un caldo que sólo puede cocinarse a fuego lento. Este comentario, hecho por uno de los jóvenes miembros de la Cooperativa Cecosesola en ocasión de su visita a Puebla hace algunos años, se quedó grabado en mi mente.

Pareciera contradictorio. Estamos acostumbrados/as a pensar las revoluciones como eventos espectaculares. La Revolución Francesa, La Revolución Rusa: reúnen intensos cambios dramáticos. Inclusive cuando vislumbramos los acontecimientos recientes, lo que atrae nuestra atención e impulsa nuestro entusiasmo son: la plaza Tahrir, Sintagma, Puerta del Sol. Existe tanto sentido de urgencia, tanta profunda necesidad de destruir el capitalismo antes que nos destruya a nosotros/as mismos/as. Entonces, ¿Cómo es eso que la revolución sólo puede ser cocinada a fuego lento?

Sin embargo, no existe contradicción. Hay que pensar la revolución en dos tiempos diferentes. Por un lado, la aguda explosión de nuestro No absoluto: No aceptaremos las medidas de austeridad que imponen los gobiernos; No, no vamos a aceptar la dictadura – ni la dictadura de los dictadores, ni la dictadura del dinero disfrazado de democracia; No, nosotros no continuaremos aceptando la obscenidad del capitalismo.  Esas explosiones de ira, tan bellas en los últimos meses, son necesarias para romper con la tiranía del actual sistema. ¿Pero qué hacemos después? Si después de un fin de semana dedicado a darle un golpe de estado al sistema, tenemos que volver el lunes en la mañana al trabajo o a hacer la cola para cobrar el seguro de desempleo, o a volver a vender chicles en los semáforos, entonces, habremos hecho muy poco para transformar la sociedad.

Nos encontramos ante el viejo dilema de las fuerzas de producción. El punto de vista tradicional-ortodoxo concebía  la revolución como si las fuerzas de producción desbaratarían  unas relaciones de producción ya fuera de moda  que representaban un obstáculo al desarrollo de  esas fuerzas productivas. El problema con este  punto de vista yace en que muy a menudo se entendían  las fuerzas de producción como el potencial tecnológico del proceso productivo, de manera que esta visión tendía a llevarnos a un determinismo que poco tiene que ofrecer a la lucha anti-capitalista.

Y el problema continúa. Podemos acabar con tantos gobiernos que queramos, podemos acabar con Merkel, y Sarkozy  y Cameron, pero si no creamos una alternativa, una manera no capitalista de producir y reproducir nuestras vidas, no vamos a llegar muy lejos. Si concebimos las fuerzas productivas, no como tecnologías inherentes a las máquinas sino como nuestro propio poder creativo, entonces podemos decir que nuestra capacidad de cambiar el mundo depende radicalmente no sólo de explosiones de ira sino también del desarrollo de nuestras fuerzas productivas, eso es de nuestro poder creativo, de hacer las cosas de manera distinta. Este fue el problema que  enfrentó el levantamiento enormemente importante y creativo de  Argentina  en los años 2001/2002. Este es el dilema que confrontan miles y miles de rebeldes hoy en día en Grecia. Para poder quebrar el poder del capital, para poder decirle al capital que se vaya al carajo, debemos construir nuestro propio poder, no un poder sobre el otro como el de ellos, sino un poder-hacer, nuestro propio poder creativo.

Este es el otro  momento  de la revolución, y  es ésta la substancia central de la revolución que sólo puede ser cocinada a fuego lento. La transformación  de nuestro modo de vida, de cómo producimos y creamos no se puede lograr  por decreto: necesariamente implica un proceso cuidadoso, un movimiento implacable de abajo hacia arriba, presionando constantemente por hacer las cosas de maneras diferentes, preguntando mientras caminamos, siempre inventando la innovación y  re-innovación de hacia dónde vamos. Está claro que las explosiones y las rupturas son importantes para darle fuerza a la revolución y para abrir espacios, pero detrás de las revueltas espectaculares deben haber, y existen, múltiples revueltas silenciosas, presionando diariamente hacia otra dirección, creando nuevas maneras de hacer las cosas, construyendo relaciones sociales diferentes. Esto no se logra a través de leyes u otras medidas tomadas desde arriba sino sólo, silenciosamente, desde abajo.

Es dentro de este contexto que vislumbro a Cecosesola como una experiencia enormemente importante e inspiradora. No se trata de un modelo. No se trata de una Manera Correcta que debe ser reproducida en otros espacios. No se trata de un modelo, se trata de una inspiración. Y lo que nos inspira no es simplemente el hecho del largo tiempo durante el cual viene desarrollándose la experiencia (¡ya va por 44 años!) sino su preocupada dedicación por hacer las cosas de maneras diferentes, por crear algo que  emerge en y desde la base. Cuando hace algunos años visité por primera vez a Cecosesola me costó mucho comprender que los miembros de una organización, que cada fin de semana le suple alimentos a alrededor de 55.000 familias, tuviera que dedicar  tanto tiempo conversando en grupos sobre los más diversos tópicos (claro está, contando con la presencia de niños y bebés) y resolviendo todo por la vía del consenso. Todavía hoy en día me cuesta mucho comprenderlo pero he visto que funciona. Discutiendo sobre todo lo que acontece, rotando las tareas, y funcionando con base en la confianza (por ejemplo, no existen cajas registradoras con el objetivo de controlar a las personas que manejan dinero)- todo esto forma parte de la construcción, aquí y ahora, de un mundo diferente. Para aquellos/as de nosotros/as que vivimos de cerca la experiencia Zapatista, esta experiencia  se puede vislumbrar como un  Zapatismo urbano, un “preguntando  caminamos” a gran escala y en un contexto urbano.

El hecho de que la experiencia de Cecosesola se esté desarrollando en Venezuela es interesante debido al contraste  con el proceso de transformación radical promovido desde el Estado. Es particularmente interesante el contraste entre la construcción de una cooperativa a fuego lento y la promoción de cooperativas desde el Estado por la vía del decreto, las cuales a menudo, como reseña este libro, terminan en estructuras vacías de contenido al ser creadas con la única intención de recibir subsidios gubernamentales. No se trata de un rechazo a-priori o dogmático del Estado, no se trata de que el Estado tenga malas intenciones: Se trata más bien de que el Estado, como una forma organizativa particular, tiene sus propias maneras de hacer las cosas, sus propios tiempos y la minuciosa transformación de las relaciones sociales necesarias para crear un mundo diferente no se logra por esta vía, simplemente no funciona. La conversación  y la discusión permanente en grupo, la transformación con paciencia desde abajo- estas son maneras de actuar anti-estado: no  en el sentido que confrontan directamente al Estado pero sí en el sentido de que quedan fuera de lo que el Estado es capaz de hacer e inclusive comprender.

Para mí, visitar a Cecosesola en Barquisimeto fue un gran aprendizaje. Me mostró cosas que jamás había visto, abrió mi pensamiento en nuevas direcciones, llevó nuevas preguntas a mis labios. También para ti, que has llegado a este epílogo (ya sea porque leíste ya todo el libro o solo lo abriste por detrás), la visita a la experiencia ofrecida por este libro debiera ocasionarte algo similar.

 Puebla, México, Enero del 2012

Mesa redonda sobre Educación Activa

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¿”Educación activa”? ¿Simplemente una etiqueta más moderna para hacer más atractiva la escuela-cárcel, la educación-domesticación? ¿O hay algo realmente diferente tras este nombre? El próximo sábado podremos compartir diferentes experiencias, contrastarlas, debatirlas, cuestionarlas, dialogar sobre ellas… ¿Existen alternativas a la escuela, cárcel domesticadora? ¿O seguimos adornando lo mismo de siempre para que parezca más atractivo?

El próximo sábado 26 de noviembre, a las 11.00 horas, en el C.S.R de Gamonal, tendrá lugar una mesa redonda sobre educación activa. En ella estarán presentes distintos proyectos que llevan a cabo una filosofía y práctica pedagógica diferente a la escuela tradicional. Compartirán cuáles son sus principios pedagógicos, cómo se desarrolla el día a día con los niños y las niñas, además de cómo se estructura su dinámica organizativa.

Todos los proyectos invitados tienen como común denominador el respeto a las necesidades e intereses de los niños y las niñas, así como un acompañamiento en su evolución personal, intelectual y afectiva. Espacios de experimentación, relación y juego u hogares familiares donde se confía en la capacidad innata de los niños y las niñas para guiar sus aprendizajes. Espacios donde conviven niños y niñas de diferentes edades (Infantil y Primaria), donde cada persona decide en qué dedicar su tiempo.

Tendremos la oportunidad de conocer proyectos de Burgos, como Magea y Freetime; de Aranda de Duero como Vira,Vira; y de la sierra de Madrid, estará presente El Jardín Pirata.

 

Freetime Escuela fue creada en 2007 por dos familias interesadas en un planteamiento educativo diferente a lo que se ofrecía en Burgos. Desde entonces, ha acogido a más de 90 familias, educadores/as y voluntarios/as. Desde el año 2013, las familias y los/as educadores/as de Freetime decidieron asociarse para gestionar esta comunidad educativa con niños/ as con edades comprendidas desde los 18 meses hasta los 7 años de edad.

Magea está formado por un grupo de familias que creen que otro tipo de educación es posible, formando así una Cooperativa de Enseñanza de Iniciativa Social. El proyecto se desarrolla en un espacio adecuado y acorde a los intereses de los niños y las niñas priorizando el contacto con la naturaleza y el apoyo emocional.

Vira, Vira es un proyecto que acaba de iniciar su andadura en la localidad de Aranda de Duero, en el que las familias se organizan entre ellas para el cuidado y acompañamiento de sus hijos e hijas. El principal objetivo de la asociación de familias es que sus hijos/as convivan dentro de una educación respetuosa con el ser humano y su entorno; buscando así el desarrollo de las capacidades innatas y talentos individuales de cada persona.
El Jardín Pirata es una experiencia de educación vivencial que surgió de la inquietud de un grupo de familias y educadoras que se encontraron en el año 2005 en la Sierra Norte (Madrid). La común preocupación por la falta de espacios en los que niños y niñas se pudieran desarrollar libremente como seres humanos plenos, devino en la creación de un espacio donde respetar y tratar a cada criatura tal y como es, partiendo de la confianza plena en su capacidad innata para desarrollarse y tomar decisiones.

El mito del TRABAJO

 

Artículo publicado en: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn119-2.htm

CONFIGURACIÓN Y CRISIS DEL MITO DEL TRABAJO

José Manuel Naredo

Universidad Politécnica de Madrid

La noción actual de trabajo no es una categoría antropológica ni, menos aún, un invariante de la naturaleza humana1. Se trata, por el contrario, de una categoría profundamente histórica. El trabajo, como categoría homogénea, se afianzó allá por el siglo XVIII junto con la noción unificada de riqueza, de producción y la propia idea de sistema económico para dar lugar a una disciplina nueva: la economía. La razón productivista del trabajo surgió y evolucionó, así, junto con el aparato conceptual de la ciencia económica. En esta comunicación se pasará revista a esta evolución revelando, en este caso, la conexión entre ciencia, ideología y sociedad y entre el lenguaje científico y el lenguaje ordinario, que reviste particular importancia en las ciencias sociales. De esta manera, al situar en amplia perspectiva la razón productivista del trabajo, podremos relativizarla y criticarla. El plan de la exposición será el siguiente. En una primera parte se pasará revista a los valores, concepciones y modos de vida que predominaron en las sociedades humanas antes de que se extendiera la idea actual de trabajo. En una segunda parte se analizará el caldo de cultivo ideológico en el que nació la razón productivista del trabajo, que acabó configurando tanto al cuerpo social como al comportamiento individual en la actual civilización. En una tercera parte, se pasará revista a los hechos que están provocando la crisis conjunta de la función productivista y social que se le venía atribuyendo al trabajo en nuestras sociedades. Por último se apuntarán las perspectivas que tal crisis ofrece.

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Con la música a esta parte

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Todos los viernes por la tarde, desde el 14 de octubre hasta el 19 de mayo del año próximo, las personas interesadas en hacerlo podrán participar en esta iniciativa que pretende acercarnos a la cultura tradicional, como conjunto de prácticas y saberes de los que a lo largo del tiempo se han dotado las comunidades humanas para reproducirse en el tiempo. Dado que esta actividad se desarrollará en Burgos, será la cultura tradicional castellana la que configure el núcleo central de su programa.

La tradición no debe ser entendida como una cosa del pasado hacia la que volvemos nuestra mirada con curiosidad, como quien visita un museo, ni como un conjunto de prácticas y saberes para trasladar y reproducir sin más en nuestros presentes… Las tradiciones tampoco son costumbres congeladas en el tiempo sino que se crean y se transforman adaptándose siempre a las necesidades de las comunidades humanas. Debemos hacer que las tradiciones culturales y musicales sean algo vivo que permita de nuevo que las comunidades humanas actuales se enraicen en el pasado para proyectarse hacia el futuro de una forma crítica.

Se trata de crear en colectivo una mentalidad crítica y sensible; borrar estereotipos sobre una cultura que ahonda sus raíces en el territorio y sus gentes; y colaborar en el desarrollo de unas formas de vida en ruptura con la actual dominación mercantilista de la existencia. Es decir, no se trata tanto de enseñar a tocar mejor o peor la pandereta, ni de ofrecer un curso de musicoterapia al uso, sino de pensar en común de dónde venimos, quiénes somos y por qué somos como somos. En una expresión, darnos con la tradición un impulso emancipador.

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Más información en: Lecturas de Zamarraco

La Jornada de Presentación en Radio Onda Expansiva

Resistir a la gestión y a la informatización de nuestras vidas

Écran total

Resistir a la gestión y a la informatización de nuestras vidas

Desde el año 2011, cierto número de ganaderos de ovejas y cabras desobedecen la directiva europea que les obliga a colocar chips electrónicos en la oreja de sus animales. Rehusan gestionar sus rebaños por ordenador para adaptarse a las necesidades de la producción industrial, así como a la trazabilidad. Se organizan entre vecinos y amigos para responder colectivamente a los controles que ejerce la administración sobre su trabajo, así como para hacer frente a las sanciones económicas de las que son objeto.

Entre el 2011 y el 2013, asistentes sociales han boicoteado la declaración anual de estadísticas que sirve tanto para evaluar su trabajo como para recolectar datos confidenciales sobre los “usuarios”. Ellas afirman la inutilidad de la informática en las relaciones de ayuda. Denuncian uno de los objetivos de la administración y de sus gestores: el de introducir la obligación de obtener resultados en su oficio. Rechazan que a cada situación singular deban responder con acciones normalizadas y en un tiempo limitado.

En los años 2000, directores de escuela y padres de alumnos se opusieron a la recogida de datos personales de todos los niños escolarizados por medio del programa informático “Base de alumnos”. A finales de 2015, trabajadores de la educación nacional denunciaron públicamente la informatización de la escuela por medio de el “Llamamiento de Beauchastel”. Rehusan convertir su sistema de enseñanza en una pedagogía asistida por ordenador, destinada a tener ocupada a la juventud mientras espera su entrada en el mercado de trabajo.

En 2013 nació una red, bautizada como “Écran total” (Pantalla total), para aglutinar este tipo de resistencias. Reunió a personas de toda Francia que trabajan en la cría de ganado, en la educación, en el trabajo social, la medicina, la panadería, la horticultura, la carpintería, los oficios relacionados con los libros… Pero también personas en paro, en la RSA (Renta de Solidaridad Activa), o sin actividad. Al comparar nuestra situación hemos reconocido que opera siempre una misma lógica: la informática y la gestión destruyen nuestros oficios y degradan nuestras relaciones sociales. Nos oponemos por completo, y llamamos a todas las personas que viven la misma situación a unirse a “Écran total”.

Criticamos la influencia creciente de las lógicas de gestión. Tanto si se presentan como innovación técnica, organización científica del trabajo o gestión, estas formas de poder atacan nuestra dignidad y nos enfrentan entre nosotros. Vemos cómo desaparecen los márgenes de libertad que nos permiten escapar a los imperativos de la rentabilidad. Según el discurso dominante, se trata de un progreso. Pero para los humanos, que somos todavía, lejos de poner fin a los trabajos penosos, este proceso es el progreso de nuestra desposesión.

¿Que nos hace la informática? Trata de optimizar el tiempo productivo y pretende simplificarnos la vida, pero en realidad, roba tiempo y atención al trabajo vivo aumentando las tareas administrativas. Nos obliga a tomar datos. Produce con ellos estadísticas y algoritmos para trocear, estandarizar y controlar el trabajo. Se trata del taylorismo asistido por ordenador. Los saberes son confiscados, los oficios se convierten en la aplicación mecánica de los protocolos instalados en los programas informáticos por expertos. Todo lo que no es nombrable ni cuantificable desaparece: cada vez hay menos lugar para la sensibilidad, la singularidad, el contacto directo, que sin embargo son esenciales para la educación, el cuidado, la agricultura, el artesanado… Debido a la medición constante de los rendimientos, acabamos encerrados en una alternativa infernal: sufrir la presión o ser expulsados. Muy frecuentemente, ocurrirán las dos cosas. Mientras que las fábricas se cierran, hasta las actividades más alejadas son conquistadas por el absurdo y la violencia del modelo industrial.

Más allá del trabajo, es toda nuestra vida íntima y común la que está siendo afectada: pierde todo lo que tiene de incalculable. En la administración, los servicios públicos, los transportes, en tanto que extranjeros, alumnos, pacientes, clientes, nos vemos reducidos a flujos, identificados, vigilados, contabilizados. Las máquinas se convierten en nuestros únicos interlocutores. Los dispositivos electrónicos integrados en todas las cosas ocultan las relaciones de poder bajo la apariencia de objetividad. El entusiasmo por las pantallas moldea un mundo en el que todo se aplana, se acelera y se dispersa. La saturación de información obstaculiza el pensamiento y los medios de comunicación nos quitan la palabra. Poner en valor los saberes autónomos y el tiempo de su elaboración se ha convertido en una lucha cotidiana. La pretendida desmaterialización consagra de hecho la sobreexplotación de los recursos: componentes metálicos y plásticos de los ordenadores, centros de datos sobrecalentados, cableados gigantescos… Todo está fabricado por los forzados del mundo industrial y desechado en los vertederos que se multiplican en el Sur del planeta.

“Écran total” se ha reunido en varias ocasiones, durante fines de semana, tanto en la ciudad como en el campo. Varios encuentros en el curso de los cuales hemos compartido testimonios sobre la degradación de nuestros oficios y sobre situaciones de conflicto en el trabajo o frente a la administración. Algunos intentan preservar el sentido en el ejercicio de un oficio que cada vez reconocen menos. Otros no quieren luchar sobre el terreno de su actividad profesional, renuncian y se comprometen por medio de caminos alternativos. El paro puede también ser un medio para reflexionar y actuar fuera de la producción y del trabajo asalariado. Ponemos en palabras estos conflictos y estos recorridos para salir del aislamiento y de la impotencia en los que los gestores nos quieren encerrar. Partiendo del análisis de lo que vivimos, construimos una palabra política común y nos imaginamos nuevas formas de lucha y otras formas de trabajar.

Ponemos en el centro de nuestra reivindicación un problema que nunca ha sido tratado colectivamente, el del papel y del contenido del trabajo. Nos parece importante por ejemplo poder juzgar el carácter inútil, más bien perjudicial, de ciertos oficios y de la miseria humana que provocan. Constatamos que los sindicatos han renunciado a hacerlo. Estos se limitan normalmente a la defensa corporativista del empleo, a luchar por defender el estatus y las condiciones de trabajo, sin cuestionarse el sentido de la producción y de las actividades por las que son pagados los trabajadores. Se convierten así en colaboradores de la organización social que está en el origen de los males que ellos combaten.

En el marco de la lucha contra la identificación electrónica del ganado, algunas granjas sancionadas con varios miles de euros se han beneficiado de la solidaridad de cientos de personas. Estas han organizado también conciertos de apoyo o debates, han enviado dinero a los ganaderos sancionados, han dirigido cartas de protesta a las administraciones y se han ocupado de recibir a numerosos de los controladores de las granjas. Quienes rechazan la identificación electrónica se encuentran así en situación de poder mantener su posición.

Queremos continuar manteniéndonos en nuestras luchas, afirmando criterios comunes y coordinando nuestras acciones públicas: desobedecer de manera concertada, hacer frente colectivamente a las sanciones, poner en marcha un apoyo material y humano entre los oficios y las regiones.

Además, queremos recuperar la autonomía, redefinir nuestras necesidades, reapropiarnos de los saberes. En resumen: decidir la forma y el sentido de nuestras actividades y de nuestra vida.

Son estos fines y estas prácticas los que os invitamos a compartir y a profundizar en el seno de “Écran total”.

Para contactar con nosotros, escribir a: Faut Pas Pucer, Le Batz 81140, St-Michel-de-Vax (Francia)                                                                                                     o en: ecrantotal@riseup.net

Más información:

https://sniadecki.wordpress.com/2016/09/13/plate-forme-ecran-total/

https://sniadecki.files.wordpress.com/2016/09/ecran_total.pdf

http://cqfd-journal.org/Ecran-Total-2-le-retour

Contra la enajenación de la vida

cuadernosdenegacion10tapa

Ya está disponible el número 10 de cuadernos de NEGACIÓN.

Este número indaga en los orígenes del capitalismo y ataca algunos mitos al respecto. Continúa con la crítica del dinero, del Capital como sujeto y fin último de la producción y reproducción de la sociedad, del fetichismo y la enajenación como la instrumentalización del mundo y todos los que habitamos en él.
Enajenación no significa simplemente la separación de nuestros medios de vida, sino que se trata de todo un proceso histórico mediante el cual se ha llegado a que nuestra propia existencia se nos presente como ajena, en una sociedad donde el objetivo no son las personas, ni tampoco las cosas, sino la producción por la producción misma, la valorización del Capital.
Es todo un orden social que vivimos como ajeno e, inevitablemente inmersos en él, tenemos que enfrentar.

Contenido:
▪ Presentación
▪ El capitalismo
▪ «Había una vez…»

Subsunción
▪ Un mundo sin corazón
Acumulación, comercio, usura y desposesión
▪ Entrando en la lucha de clases
▪ El Capital solo quiere más capital
▪ Dinero

Dinero y valor
▪ El fetichismo de la mercancía
… y su secreto

▪ Alienación
El trabajo enajenado

El crepúsculo de las máquinas

Zerzan

John Zerzan, El crepúsculo de las máquinas, Traducción de Xavier Caixal i Baldrich, Prólogo de Carlos Taibo, Los libros de la catarata, 2016

John Zerzan es considerado tanto por sus detractores como por algunos de sus seguidores como un pensador desmesurado. No estoy de acuerdo en absoluto. Lo que es desmesurado es el mundo en el que vivimos, la civilización, la cultura globalizadora, homogeneizadora y normalizadora, y sobre todo nuestra dependencia de las tecnologías.

Es la lógica de la dominación la responsable de esta desmesura en la que vivimos. Leopold Kohr puso el dedo en la llaga cuando intuyó que el desastre de la modernidad era una cuestión de escala. Para Zerzan, la crisis de la civilización es mucho más que una cuestión de escala. La desmesura de la civilización actual es efectivamente una cuestión de escala, pero su origen no es una cuestión de escala. El origen de los males de la civilización es la civilización misma que responde a una actitud de los humanos ante la vida: la actitud de dominio. El deseo de dominio de la naturaleza y de la vida, de su control, de su sometimiento, dio lugar en el neolítico, según Zerzan, a la división del trabajo, a la especialización, al trabajo en serie, al desarrollo de la tecnología y a la esclavitud en nombre de la libertad. La división del trabajo es necesaria para el desarrollo de herramientas y de máquinas complejas. El objetivo es el dominio y el control de la naturaleza. Las consecuencias son varias: la destrucción de la naturaleza, la sustitución de las pequeñas comunidades de vida basadas en las relaciones cara a cara por complejas sociedades basadas en la ley y en relaciones mediadas por el intercambio y por la tecnología. Las máquinas son las herramientas que permitieron el industrialismo y el surgimiento del capitalismo, pero es la lógica de la dominación y la división del trabajo lo que se encuentra en su base.

Para Zerzan las máquinas y la tecnología son una consecuencia de la civilización y ésta es una consecuencia de la aplicación de la lógica del dominio. Para dominar la vida los humanos hemos desarrollado la tecnología. Buscando la libertad, los humanos hemos encontrado la esclavitud. El llamado “progreso” se basa en el desarrollo de herramientas cada vez más complejas, llegando hasta la actual red de alta tecnología que constituye un enorme sistema mundial del que nadie tiene el control y del que todos somos esclavos; un sistema que ha convertido a los grupos humanos en masas, que ha destruido la autonomía de los individuos y de los pequeños grupos que ya no son capaces ni siquiera de sobrevivir sin integrarse en dicho sistema, y que tiene como consecuencia el aislamiento de los individuos.

El dominio de la vida ha dado lugar a la consideración de la especie humana como algo separado de la misma, por encima de ella. Los humanos no formamos ya parte de la naturaleza, ni de la vida a las que creemos dominar por completo. Ya nada es real, nuestras relaciones se establecen en mundos virtuales, nos alimentamos con productos desarrollados en laboratorios y caminamos hacia la producción de todo tipo de vida en los mismos. La humanidad es un invento de los humanos. Como dijo Lyotard, y nos recuerda Zerzan en este libro, “la tecnología no es una invención de los humanos. Más bien a la inversa”.

No hay alternativa sin salir del modo de vida imperante. La única alternativa es transformar radicalmente nuestra actitud ante la vida: abandonar toda pretensión de dominio y fundirnos en la naturaleza y en la vida en pequeñas comunidades enraizadas en la tierra que sabrá sustentarnos como lo hace con todos los demás seres vivos.