Maintenant (Ahora)

maintenant

Comité Invisible, Maintenant, éditions La fabrique, 2017.

Comité invisible: de la destrucción a la descomposición (reseña en francés en Le Comptoir)

Copiamos a continuación la reseña publicada por Briega. Contrainformación de Cantabria:

El comité invisible vuelve a la carga con una nueva publicación, Maintenant (Ahora), que salió a la luz el pasado mes de abril. Queda esperar la traducción al castellano que seguramente no se hará mucho de rogar. Mientras tanto, os dejamos con las siguientes reflexiones que nos ha inspirado la lectura del texto.

En la línea de sus anteriores publicaciones, en este nuevo ensayo el Comité Invisible, con su particular estilo provocativo y alejado de cualquier tipo de academicismo, acomete una crítica de la sociedad occidental actual y reflexiona sobre las vías para situarse “al margen” de ella. Esta vez, la palabra insurrección pasa a un segundo plano, hasta el punto de que apenas aparece mencionada en el texto, y pasa a dar protagonismo a otras palabras como destitución o comunismo, a las cuales se les dedica capítulos enteros. En realidad, creemos que el Comité Invisible no ofrece ahora nuevas grandes ideas, sino que se limita a actualizar y ampliar algunas que ya había desarrollado en textos anteriores.

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Sí, nos importa el bledo

Sí! Nos importa el bledo!

Con este lema que hemos tomado prestado del Comando María Moñitos, queremos presentar aquí un libro singular. Un libro dedicado a la maleza: Bienaventurada la “maleza” porque ella te salvará la cabeza.

La “maleza” es el mal puesto en femenino, porque es el mal que practicaban nuestros ancestros antes de descubrir lo que llamaron la “civilización” y que las mujeres, al menos, muchas de ellas, se resistían a abandonar. Los hombres civilizados utilizaron la palabra “maleza”, derivada de “malitia” (maldad), para referirse a todas aquellas plantas que durante milenios habían servido para la alimentación y el cuidado de la salud de cientos de generaciones de seres humanos.

Dado que había plantas que interferían con el “hombre” y con sus áreas de interés (Mercado, B.I. 1979. Introduction to weed science. Southeast Regional Center for Graduate Study and Research in Agriculture, Laguna, United States), el progreso y la civilización exigían su total extinción, y para ello el primer paso fue el de denigrarlas bautizándolas con un nombre peyorativo y además en femenino, aumentando así su carácter maléfico.

Comunicado del Frente María Moñitos para aclarar de qué color son las vainas.

Bienaventurada la maleza

César Lema Costas (ccord.), Bienaventurada la “maleza” porque ella te salvará la cabeza

Coordinado por César Lema Costas, este libro recién publicado ha contado con la colaboración de  un nutrido grupo de importantes colaboradores: Félix Rodrigo Mora, Josep Pàmies, Juanra, Silvia Méndez Alonso, Patri Puga Gómez y Daniel María Pérez Altamira.

Se compone de dos partes (unificadas físicamente en una carpeta de anillas), el libro de 239 páginas y las fichas en color de 113 plantas silvestres adecuadas para el consumo humano, organizadas por orden alfabético.

Son 113 plantas silvestres las que, en la sección de las fichas, quedan estudiadas en su totalidad, desde su presentación hasta las formas culinarias más apropiadas para su consumo. Se señala su inocuidad o, si es el caso, ligera toxicidad (junto con los modos de remediarla), uso culinario, uso medicinal y otros aprovechamientos, todo ello ilustrado con excelentes fotografías de las plantas y de los platos que es posible cocinar con ellas.

La portada reproduce el calendario románico del templo medieval de la aldea de Beleña del Sorbe (Guadalajara), erigido hacia el año 1150, que representa los meses de junio, con la escarda y recogida de silvestres, y julio, la siega con hoz del cereal.

La finalidad del libro “es exponer con argumentos pero sobre todo con fórmulas prácticas hacederas, porqué y cómo debemos incrementar el consumo humano de plantas silvestres. El fin último es salvaguardar el monte, la naturaleza salvaje, los bosques, el arbolado y el régimen de lluvias. Se trata de reducir la superficie agrícola al rebajar el consumo de alimentos y productos cultivados, para aminorar la erosión, destrucción de los suelos, aniquilación de la vida silvestre vegetal y animal, declive de la biodiversidad, desertificación y cambio climático. Al equipo que hemos colaborado nos une la convicción de que no basta con implementar agriculturas menos agresivas, aunque también, sino que además hay que retornar a la etapa recolectora de la historia de la humanidad para servirnos de las “malas hierbas”, de las “malezas”, como parte importante y habitual de la dieta, precisamente para reducir significativamente la superficie destinada a usos agrícolas, siempre causantes en mayor o menor medida de erosión y degradación edáfica, hídrica y climática”.

Con ojos bien abiertos

con-ojos-bien-abiertosCon ojos bien abiertos. Ante el despojo, rehabilitemos lo común. Un encuentro de colectivos a propósito de Ivan Illich

Una vez más, gracias a Kutxiko txoko txikitxutik, hemos tenido conocimiento de esta interesantísima publicación. Un libro colectivo en el que se abordan experiencias de lucha y de resistencia ávidas de analizar y compartir las posibles salidas a formas de vida autónomas y comunitarias guiadas por la idea de “convivencialidad” propuesta por Ivan Illich.

De la introducción:

El libro que tienen entre las manos surge del impulso de la Cátedra Jorge Alonso1 por generar confluencias, y convertirlas en encuentros productivos de pensamiento crítico latinoamericano, que reditúen en múltiples búsquedas por hacer de México un mundo donde quepan muchos mundos. El evento celebrado en junio de 20152 llegó a ser un verdadero encuentro entre personas ricas en experiencias de lucha, formadas en colectivos de diferentes sepas, todas ávidas a compartir y analizar las posibles salidas anti-capitalistas a las crisis que nos aquejan y de que somos parte.

(…) Es así que el encuentro lo hicimos personas situadas en tres grandes trincheras de experiencia política, o desde tres grupos de compañeras y compañeros, con sus respectivas miradas hacia la militancia y el quehacer netamente político. Esta experiencia en las luchas sociales de México ha encontrado pistas de continuidad y de transformación en colectivos de diversa naturaleza e historia. Desde un principio planteamos la necesidad de dialogar entre nosotros, esto es, de mirarnos en nuestra diferencia con vistas a vincularnos en lo común. Aspiramos a poder enfocarnos en lo compartido, al traer a la discusión en el Seminario nuestras reflexiones sobre el gran reto de concentrar sinergias para construir alternativas desde una miriada de espacios abiertos desde abajo, y desde lo local y lo regional. Lo que no es lo mismo que aspirar a la unidad en la lucha, sino más bien, el evento que nos reunió representó una búsqueda por afinar más y apreciar mejor las maneras de acercarnos como nodos de redes que a su vez se vinculan a otros colectivos. Nos permea una actitud abierta para comprendernos en nuestros lenguajes e imaginarios diversos de transformación social.

Contra la enajenación de la vida

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Ya está disponible el número 10 de cuadernos de NEGACIÓN.

Este número indaga en los orígenes del capitalismo y ataca algunos mitos al respecto. Continúa con la crítica del dinero, del Capital como sujeto y fin último de la producción y reproducción de la sociedad, del fetichismo y la enajenación como la instrumentalización del mundo y todos los que habitamos en él.
Enajenación no significa simplemente la separación de nuestros medios de vida, sino que se trata de todo un proceso histórico mediante el cual se ha llegado a que nuestra propia existencia se nos presente como ajena, en una sociedad donde el objetivo no son las personas, ni tampoco las cosas, sino la producción por la producción misma, la valorización del Capital.
Es todo un orden social que vivimos como ajeno e, inevitablemente inmersos en él, tenemos que enfrentar.

Contenido:
▪ Presentación
▪ El capitalismo
▪ «Había una vez…»

Subsunción
▪ Un mundo sin corazón
Acumulación, comercio, usura y desposesión
▪ Entrando en la lucha de clases
▪ El Capital solo quiere más capital
▪ Dinero

Dinero y valor
▪ El fetichismo de la mercancía
… y su secreto

▪ Alienación
El trabajo enajenado

El crepúsculo de las máquinas

Zerzan

John Zerzan, El crepúsculo de las máquinas, Traducción de Xavier Caixal i Baldrich, Prólogo de Carlos Taibo, Los libros de la catarata, 2016

John Zerzan es considerado tanto por sus detractores como por algunos de sus seguidores como un pensador desmesurado. No estoy de acuerdo en absoluto. Lo que es desmesurado es el mundo en el que vivimos, la civilización, la cultura globalizadora, homogeneizadora y normalizadora, y sobre todo nuestra dependencia de las tecnologías.

Es la lógica de la dominación la responsable de esta desmesura en la que vivimos. Leopold Kohr puso el dedo en la llaga cuando intuyó que el desastre de la modernidad era una cuestión de escala. Para Zerzan, la crisis de la civilización es mucho más que una cuestión de escala. La desmesura de la civilización actual es efectivamente una cuestión de escala, pero su origen no es una cuestión de escala. El origen de los males de la civilización es la civilización misma que responde a una actitud de los humanos ante la vida: la actitud de dominio. El deseo de dominio de la naturaleza y de la vida, de su control, de su sometimiento, dio lugar en el neolítico, según Zerzan, a la división del trabajo, a la especialización, al trabajo en serie, al desarrollo de la tecnología y a la esclavitud en nombre de la libertad. La división del trabajo es necesaria para el desarrollo de herramientas y de máquinas complejas. El objetivo es el dominio y el control de la naturaleza. Las consecuencias son varias: la destrucción de la naturaleza, la sustitución de las pequeñas comunidades de vida basadas en las relaciones cara a cara por complejas sociedades basadas en la ley y en relaciones mediadas por el intercambio y por la tecnología. Las máquinas son las herramientas que permitieron el industrialismo y el surgimiento del capitalismo, pero es la lógica de la dominación y la división del trabajo lo que se encuentra en su base.

Para Zerzan las máquinas y la tecnología son una consecuencia de la civilización y ésta es una consecuencia de la aplicación de la lógica del dominio. Para dominar la vida los humanos hemos desarrollado la tecnología. Buscando la libertad, los humanos hemos encontrado la esclavitud. El llamado “progreso” se basa en el desarrollo de herramientas cada vez más complejas, llegando hasta la actual red de alta tecnología que constituye un enorme sistema mundial del que nadie tiene el control y del que todos somos esclavos; un sistema que ha convertido a los grupos humanos en masas, que ha destruido la autonomía de los individuos y de los pequeños grupos que ya no son capaces ni siquiera de sobrevivir sin integrarse en dicho sistema, y que tiene como consecuencia el aislamiento de los individuos.

El dominio de la vida ha dado lugar a la consideración de la especie humana como algo separado de la misma, por encima de ella. Los humanos no formamos ya parte de la naturaleza, ni de la vida a las que creemos dominar por completo. Ya nada es real, nuestras relaciones se establecen en mundos virtuales, nos alimentamos con productos desarrollados en laboratorios y caminamos hacia la producción de todo tipo de vida en los mismos. La humanidad es un invento de los humanos. Como dijo Lyotard, y nos recuerda Zerzan en este libro, “la tecnología no es una invención de los humanos. Más bien a la inversa”.

No hay alternativa sin salir del modo de vida imperante. La única alternativa es transformar radicalmente nuestra actitud ante la vida: abandonar toda pretensión de dominio y fundirnos en la naturaleza y en la vida en pequeñas comunidades enraizadas en la tierra que sabrá sustentarnos como lo hace con todos los demás seres vivos.

“Exterminad a todos los salvajes”

Exterminad

Sven Lindqvist, Exterminad a todos los salvajes”, Traducción de Carlos Kristensen, Turner, 2004

“En todo el mundo existe un conocimiento reprimido profundamente que, si cobráramos conciencia, haría estallar nuestra concepción del mundo y nos obligaría a dudar de nosotros mismos.”

“Exterminad a todos los salvajes” es el imperativo con el  que Kurtz, personaje literario de El corazón de las tinieblas de Joseph Conrad, expresaba lo que ya se estaba haciendo. En nombre del progreso, de la ciencia, del desarrollo, del crecimiento, los estados civilizados se embarcaron durante el siglo XIX en la inmensa tarea de exterminar salvajes y en la aún más inmensa de explicarla racionalmente, de justificarla y de olvidarla.

Sven Lindqvist hace un recorrido a través de los genocidios y del exterminio de pueblos enteros a los que la ciencia moderna clasificó como pertenecientes a razas inferiores y por lo tanto condenados a desaparecer como consecuencia de la selección natural, con la que los pueblos “civilizados” tuvieron que colaborar activamente practicando “el arte de acelerar el exterminio de un pueblo inculto”. Lindqvist no solo nos acompaña a través de numerosos ejemplos concretos del avance de la civilización entre pueblos primitivos que debían ser eliminados en nombre del progreso, sino que en su recorrido por la historia del exterminio también nos va presentando las diferentes formas de racionalización a que dio lugar el imperialismo y el colonialismo durante el siglo XIX. Biólogos, antropólogos, filósofos y toda clase de científicos se lanzaron durante el siglo XIX a conformar el cuerpo teórico y doctrinal que respaldaba y justificaba el imparable avance de la modernidad capitalista desarrollando conceptos como raza, evolución, selección natural, espacio vital… Porque, como nos recuerda Juanma Sánchez Arteaga en su libro La razón salvaje“no cabe duda de que Darwin ideó sus revolucionarias teorías inmerso en el imaginario salvaje de la burguesía imperialista decimonónica”.

El genocidio practicado en el Congo Belga de Leopoldo II en el que Conrad sitúa su novela no fue una excepción. Toda Europa actuaba con la misma premisa: “exterminad a todos los salvajes”, porque como escribía Paul Rohrbach, “tanto para los pueblos como para los individuos vale que la existencia que no crea valores no puede pretender derecho a existir”. En el mundo moderno, libre, democrático, el crecimiento de la riqueza es el objetivo y quien no crea ningún valor, debe desaparecer para permitir el progreso y el enriquecimiento de quienes desean crear valor.

Todos nosotros sabemos lo suficiente. Todos sabemos que nuestro bienestar actual está construido sobre el genocidio, sobre el exterminio, sobre la destrucción de pueblos enteros, de culturas milenarias, de sistemas de vida autosuficientes… pero, tal como nos recuerda Lindqvist al comienzo y al final de su libro, “lo que nos hace falta es el coraje para darnos cuenta de lo que sabemos y sacar conclusiones”.

El nazismo fue un heredero directo del sistema colonialista e imperialista. Tampoco fue una extraña excepción y cumplió, desde el punto de vista que nos muestra Lindqvist en este libro, la importante función de hacernos olvidar que nuestro sistema de vida actual está edificado sobre el genocidio, sobre el exterminio, sobre la destrucción, sobre el robo, sobre la explotación, sobre la esclavitud. Todos sabemos lo que pasó, aunque preferimos ignorarlo para poder seguir viviendo como vivimos: “Tampoco, como sus contemporáneos, podía Conrad estar libre de haber oído hablar del ininterrumpido genocidio que caracterizó todo su siglo. Somos nosotros los que hemos reprimido ese conocimiento. No queremos recordarlo. Deseamos que el genocidio haya empezado y haya concluido con el nazismo. Es mucho más tranquilizador que así sea”. Vivimos mucho más tranquilos si creemos que el genocidio es obra de unos locos y no el fundamento del sistema de dominio del mundo que ha permitido lo que llamamos nuestro “bienestar”.

“No es conocimiento lo que nos hace falta. La población educada ha sabido siempre, puede decirse, las atrocidades que fueron perpetradas y que se perpetran en nombre del Progreso, la Civilización, el Socialismo, la Democracia y el Mercado.

 

 

El paraíso -que merece ser- recobrado

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H. D. Thoreau, El paraíso -que merece ser- recobrado, Ediciones El Salmón

Los paraísos del progreso que nunca llegaron

(Reseña de Iñigo Elortegui publicada en la revista Hincapié)

Si los editores de El Salmón tienen razón y la mayoría de libros editados últimamente de Thoreau poco han contribuido a despertar el espíritu crítico en los lectores, aquí viene este librito con mayor carga de profundidad. Mucho se está publicando de Thoreau y muy bueno. Pero esta edición aboca la crítica thoreuniana a la fe ciega en el mecanicismo más draconiano que no es más que el que vivimos en nuestros días. El Paraíso – que merece ser- recuperado es la crítica que Henry David Thoreau hizo del libro de J. A. Etzler El Paraíso al calcance de todos los hombres, utopía entonces hoy realidad de un planeta plagado de máquinas eólicas, hidraúlicas y de vapor en montes, mares, campos y ciudades que acabarían con el arduo trabajo humano y que contribuirían al advenimiento de la felicidad humana. Que la utopia etzleriana no tiene nada de futuro, por cuanto es nuestro presente, resulta evidente. Y que somos al mismo tiempo los testigos de su aplastante realidad como las víctimas de su más rotundo fracaso, además de los portadores mentales, en el gen progresista que heredamos de nuestros mayores y que trasmitimos a nuestros descendientes, de perpetuar hasta el fin de su propio fin un Progreso que ya no puede progresar más porque lo ha aniquilado casi todo. Thoreau lo decía en 1845.

Los Etzler que criticara Thoreau hace 171 años abundan en nuestros días. Están en las facultades de ciencias aplicadas, planean y ordenan – ¿están estos desordenados? – los territorios en ayuntamientos o gobiernos regionales, asesoran a partidos caducos y emergentes; están hasta en las revueltas tipo 15-M. El lema “No es una crisis, es una estafa” revela el desvelo por querer solventar un mal trago ocasionado por unos cuantos estafadores que se han quedado con el dinero que debiera fluir en los flujos de antes. Jorge Reichmann  y Emilio Santiago Muiño aciertan al darle la vuelta al trucaje: “No es una estafa, es una crisis”. Es la crisis, el colpaso del propio Progreso, de la civilización nuestra. Se puede discutir la longevidad de los recursos fósiles. Menos el gisgantismo planetario del consumo energético, su degradación.  Los obispos del Progreso son los reformistas de toda ralea que Thoreau identifica:

mientras un reformador friega los cielos, otro barre la tierra.

Allende los siglos, los adventistas del Progreso apartaron de los púlpitos a los que purgaban con agua bendita a los esquivos infieles. Una especie de sorpasso – palabra ahora tan de moda – histórico y dogmático. Thoreau vaticina la debacle: nada podrá tener éxito sin la concordancia con la naturaleza. El éxito del progreso es haber convertido esta elemental máxima en un quejoso resquicio de primitivistas o primates que añoran el taparabos y comer cebollas crudas. Es un éxito mental: cada persona no ve un designio del colapso en los barrios circundados por autovías, en los pueblos cercenados por centrales atómicas, hidroeléctricas, de residuos, en las costas apostilladas por puertos industriales, en el pescado con niveles elevados de cadmio, en la carne con clembuterol.

Thoreau parece adoptar una actitud descreída de las posibilidades de la utopia que plantea Etzler: sociedades con ultrateconología que mediante participaciones en acciones permitieran crear sociedades cerradas o comunitarias para el disfrute de sus asociados con sus constituciones. Ahí tenemos en nuestra era a los monopolios tecnológicos con acciones en bolsa o constituídos en sociedades limitadas con sus respectivos estatutos constitutivos. ¿Fin de trayecto? Thoreau adelanta en este sombrío librito el abismo moral de la sola idea de un futuro así. Nosotros afrontamos el abismo físico de la posibilidad de su presente. Muy malas noticias para los utopistas.

Íñigo Elortegi

Adiós al capitalismo

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Jérôme Baschet, Adiós al capitalismo. Autonomía, sociedad del buen vivir y multiplicidad de mundos, NED Ediciones, 2015

Decir adiós al capitalismo no significa que se vaya a ir por sí solo. Tenemos que hacer algo para expulsarlo de nuestras vidas. En este libro, en el que Jérôme Baschet recoge varios textos que ha refundido y a los que ha dotado de cierta estructura, no se nos proponen ni alternativas, ni fórmulas. Su autor hace un acertado análisis de lo que supone el capitalismo para la vida en nuestro planeta, indaga en algunas experiencias, como las de las comunidades zapatistas de Chiapas, y propone caminos por los que caminar. La revolución no puede ser, tal como se había entendido hasta ahora, un movimiento brusco resultado de la lucha de una clase explotada con el objetivo de tomar el poder. Escapar del capitalismo creando pequeños espacios al margen tampoco es posible, ya que los tentáculos del capitalismo llegan a todas partes. Jérôme Baschet propone crear espacios en los que irse liberando del capitalismo mediante la creación de formas de vida que permitan de forma paulatina prescindir de las intermediaciones del mercado, del dinero y del Estado. Estos espacios liberados deberán ir creciendo y resistiendo. Creatividad, resistencia y análisis crítico de todas las alternativas serán los motores de un caminar hacia un mundo en el que otros mundos sean posibles.

Es un libro imprescindible para reflexionar sobre las formas en las que podemos empezar ya a hacer algo para poder decir adiós al capitalismo.

 

Reseña:

¿Quién sobrevivirá al capitalismo?

 

Piloto automático

 

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Juanma Agulles, Piloto automático. Notas sobre el sonambulismo contemporáneo, Ediciones El Salmón, 2016

Reseña copiada del sitio de Ediciones El Salmón:

Lewis Mumford señala que en la tradición china se solía desear a los enemigos que les tocase vivir «tiempos interesantes». Era una forma de condenarlos a la turbulencia, los cambios violentos y el desequilibrio. Corría la década de 1950, y Mumford afirmaba que, sin duda, los tiempos que les había tocado vivir eran «tiempos interesantes». Con ello se refería a que la mecanización daba lugar a una reducción inédita de las capacidades humanas para crear y modificar sus condiciones de existencia, extendiendo al mismo tiempo la escasez y la hambruna, las guerras y el culto a los regímenes totalitarios.

Nuestros tiempos puede que sean incluso más «interesantes». La culminación de la sociedad tecnológica parece haber agotado los intentos por frenar el proceso de automatización. El precio del progreso mecánico es que el ser humano abandone el núcleo fundamental de su existencia, y lanzado a toda velocidad, pierda de vista las señales de peligro. En la progresión ascendente de nuestra complejidad técnica es esa misma inercia la que nos sigue arrastrando. Todas las prótesis tecnológicas que adquirimos para no tener que tomar decisiones nos hacen más vulnerables y nos someten más al criterio de la máquina.

Lo que Langdon Winner llamara «sonambulismo tecnológico» expresa muy bien esta sensación de estar marchando con el piloto automático. Pero mientras nuestro cuerpo se sigue adentrando en el entramado tecnológico, nuestra mente sigue pensando en términos religiosos, y por ello asistimos a la creación de una nueva fe, con su iconografía, sus mártires y sus santos. De modo que aquellos dispuestos a renunciar a «las ventajas prácticas» para salvaguardar su autonomía han quedado casi reducidos a la condición de una secta herética dentro de la mayoritaria religión tecnófila.

Es posible que la plena integración en la megamáquina no sea más que el delirio de unos cuantos que tratan de afianzar así su dominio sobre el resto. Pero entonces la incomodidad y el desasosiego que sentimos serían un último síntoma de salud de aquella parte de la vida que aún se resiste a ser sometida.

~

Juanma Agulles (Alicante, 1977) es ensayista y escritor. Tras pasar por varios trabajos (como obrero de la construcción, mozo de almacén y operador de emergencias), ejerció fugazmente la docencia, como profesor asociado de sociología, en las universidades de Alicante y Murcia. Actualmente trabaja en un Centro de Acogida para personas sin hogar. Es autor de los libros Non legor, non legar. Literatura y subversión (Ed. El Tábano, 2008) y de Sociología, estatismo y dominación social (Brulot, 2010). Ha colaborado con publicaciones como, Ekintza ZuzenaRaíces o Hincapié. Forma parte del colectivo editor de la revista Cul de Sac. En Ediciones El Salmón ha publicado Los límites de la conciencia. Ensayos contra la sociedad tecnológica.

Pensar desde la resistencia anticapitalista

pensar desde la resistencia

Una vez más es gracias kutxikotxokotxikitxutik como hemos tenido conocimiento de esta interesante recopilación de trabajos, reflexiones desde la resistencia.

La Cátedra Jorge Alonso, del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), en Guadalajara (México), ha publicado recientemente este libro que recoge el contenido de varios seminarios y conferencias que tuvieron lugar entre los años 2012 y 2015. Algunas de estas conferencias pueden escucharse íntegramente en su página web.

El índice de conferencias y seminarios que recoge el libro es el siguiente:

Conferencias

  • Construyendo la contrahegemonía: traducción intercultural entre los movimientos sociales. Boaventura de Sousa Santos
  • Enredados para la libertad. Movimientos sociales en la era de Internet. Manuel Castells
  • Pensar la esperanza, pensar la crisis. John Holloway
  • Movimientos antisistémicos y descolonialidad. Raúl Zibechi

Seminarios 2014

  • Insubordinación, antagonismo y lucha en América Latina. Raquel Gutiérrez Aguilar
  • Una mirada a las izquierdas, desde la experiencia mexicana. Gilberto López y Rivas
  • Nuevas formas de la revolución. Gustavo Esteva
  • Análisis institucional, socioanálisis e intervención institucional. Roberto Manero Brito
  • ¡No están solos!’: Reflejos frente al espejo de nuestras contradicciones y desafío. Emmanuel Rozental y Vilma Almendra

Se puede acceder al texto aquí:

Pensar desde la resistencia anticapitalista y la autonomía

Conferencia pronunciada, el 7 de marzo de 2014, por John Holloway: “Pensar crisis, pensar esperanza”